Historias de Superclásicos hay para regodearse. Colo Colo y Universidad de Chile han animado intensos partidos y, uno de ellos, ocurrió en el mes de octubre del 2011 en el Estadio Monumental. El Cacique enfrentaba a la U de Jorge Sampaoli en un partido que terminó igualado a dos tantos con el recordado autogol de Osmar Molinas, quien, sin querer, le cabeceó el balón hacia atrás y batió al arquero Raúl Olivares que, a esa altura del partido, estaba mareado y con visibles complicaciones físicas.
¿La razón? Minutos antes, cuando fue a achicar un ataque de Albert Acevedo, recibió una criminal patada que lo dejó tendido en el suelo y con evidentes secuelas. ¿Por qué no salió? El juez Claudio Puga había expulsado al arquero Juan Castillo a los 73 y la Araña tuvo que saltar a la cancha. Pero nunca imaginó que saldría con una oreja rajada y una fractura de clavícula.
Con los años, Albert Acevedo ha recordado el episodio, pero sin mayor detalle. Hasta ahora. En diálogo con Fernando Cordero para las redes del Sifup y de AS Chile, el exfutbolista de la U habló de lo sucedido con un inédito detalle que incluye a la familia del exportero colocolino. Es que, el infractor, según él y a pesar de que la gente no le cree, nunca fue con mala intención.
Según sus palabras, “no hay intención y para nada me enorgullece, ni me voy a jactar de eso. Jamás. Si hay algo que no me hubiese gustado que pasara, más que el autogol en mi debut, fue esa situación con Raúl. Yo después lo vi por televisión cuando estaba en la casa y tú lo ves, uno dice: ‘no, este le quiso’…
La confesión de Albert Acevedo tras el patadón a Raúl Olivares
En la conversación con el Chiki, el ex O’Higgins de Rancagua también tuvo tiempo para desclasificar un momento que tuvo con la mamá de Olivares. Y es que, sabiendo de la gravedad del asunto, tuvo el decoro de llamar al jugador, pero nunca supo que sería la progenitora quien le contestara el teléfono.
“Termina el partido, veo la imagen y al rato me consigo el teléfono de Raúl con el Chapa (Fuenzalida) y llegando a mi casa lo llamo para saber cómo estaba. Yo vi las imágenes y de verdad estaba preocupado, fue terrible. Y me contesta la mamá. No voy a decir lo que me dijo… ¡está bien lo que me dijo! Porque en realidad el único que sabía realmente la intención era yo”, recordó Acedo.
Para terminar, contó que hasta sus compañeros pensaron lo peor. “En la cancha no se ve tanto, si es en la tele donde se ve la gravedad del asunto. Pero al menos me atendió el teléfono, no sé si me escuchó, pero esa situación pasó y han pasado muchos años y le pido perdón por eso“, cerró el otrora defensor que terminó su carrera con la camiseta de Magallanes.
El recuerdo de Olivares tras el episodio
Años después, el meta conversó con RedGol y contó que, en el momento, sintió que lo había arrollado un tren. “Fue un dolor que me dobla la columna para atrás. Tenía la oreja rajada y la clavícula quebrada. Fue la infracción más grave y más injusta que he recibido en mi carrera. No hubo nada, ni amarilla”, dijo.
Eso sí, contó que “después conversamos con Albert, no somos amigos, pero sí buenos compañeros. Ambos nos jugamos la vida y me tocó la patada, pero era el árbitro el que tenía que ponerle la tarjeta roja. No vio nada, increíble”.
