Era lo mínimo que merecía. Fernando González salió a la cancha David Arellano bajo una ovación poco después de los equipos y vestido con polera blanca y pantalón negro, como el equipo de sus amores.
La gente no pareó de vitorearlo y recibió de manos del capitán, Esteban Paredes, un galvano por su mérito deportivo.
Enseguida, Luis Mena le regaló una camiseta de Colo Colo con el 24 de su amigo, Nicolás Córdova. Finalmente, su otro compadre, Pablo Contreras, le entregó un boleto válido por una butaca en el Estadio Monumental por un año.
Es la vida de Fer ya como ex tenista, donde uno de sus sueños es ver más al Cacique en cancha. Ahora lo podrá hacer.
¡Grande, Feña!