Generalmente, siempre tratamos de buscarle el lado positivo a las cosas, sobre todo cuando nos miramos a nosotros mismos, pero a veces es bueno también ser autocríticos, ya que aquello nos hace crecer y ser mejores. Sé que hay temas muy importantes de tratar hoy por hoy; como la presencia de las S.A. en el fútbol, las malas decisiones dirigenciales de los últimos años, e incluso hablar directamente de la pelotita, sin embargo, esta es una invitación al Colocolino a ir más allá como hincha, ahora que termina el año, es una buena instancia para pensar y darnos cuenta que tenemos una gran tarea.
Me parece que a nivel de país, no existe cultura futbolística, es más, ni siquiera existe algo mucho más amplio como lo es la cultura deportiva, estamos muy lejos de sentir y de tener una idiosincrasia como aquella que hay en otras tierras más lejanas dentro de este mundo. Con el tiempo, he llegado a pensar que el hincha chileno, tiene una forma bastante particular de vivir el fútbol; donde prima el estar pendientes del rival y burlarnos apenas exista una instancia para hacerlo, pareciera que vivimos de eso. De hecho, hoy en día, en las redes sociales, uno se encuentra con afiches dirigidos a los rivales, que ni siquiera tienen calidad gráfica o geniales ideas con ironía y un humor inteligente, como era en un principio, ahora cualquier persona quiere plasmar una idea rápida, que incluso a veces es denigrante y da para las burlas hacia nosotros mismos. En general, me atrevería a decir que en Chile, lo de “país futbolizado”, es un poncho que nos queda tremendamente grande.
Por su parte, el futbolista criollo de la época contemporánea, no vive este hermoso deporte con la pasión que requiere, no da la vida por los colores, ni se preocupa de cuidar su imagen de hombre íntegro y deportista como era en antaño. Lo cual podemos observar en el momento que van con debilidad a trancar ese balón en momentos importantes de un partido, o cuando vemos a los jugadores en actos de indisciplina previo a una competición, e inclusive cuando un jugador cambia su camiseta con el rival al final de una vergonzosa derrota.
Todo esto, me hace creer que como amantes de Colo-Colo, tenemos una gran tarea: Reforzar y recuperar como hinchas, lo que le entregó Arellano y compañía al club y lo que han plasmado y nos han enseñado nuestros abuelos a lo largo del tiempo. Si lo pensamos, Colo-Colo está inmerso en el ADN de los chilenos, incluso de una u otra forma, se las ha arreglado para estar dentro de la Historia de Chile, siempre siendo un club ejemplar, con una mística única y que ha dado una alegría tras otra a este pueblo, además Colo-Colo ha sido pionero en muchos ámbitos a nivel continental. Por lo tanto los hinchas debemos actuar a la altura de lo que el Cacique nos brinda; me baso en dos de los siete mandamientos de Arellano, que aunque van dirigido a los jugadores, los tomo y los entrego a ustedes para brindarles un mensaje: El 3° -“Considerar siempre al contendor como el más temible de los adversarios que se haya presentado y desarrollar el máximo de juego ante él”- que nos debe servir como hinchas, para respetar más a los adversarios, tanto a las instituciones, como a sus hinchas, ya que esto solo nos engrandece y a su vez genera admiración hacia nosotros, y el 5° mandamiento -“Mantener en la fila una férrea disciplina, a la vez que una amistad sincera a toda prueba”- lo cual debemos si o si recuperar los colocolinos, ya que muchas veces a nivel de agrupaciones, piños, filiales, periodistas identificados con el club y personas naturales, existes ciertas diferencias por dineros, egos, protagonismo, pensamientos, etc, siendo que Colo-Colo debe estar por sobre cualquier cosa, persona, institución o ente.
Sueño con una mayor unidad entre pares, sueño con un pueblo que quiera recuperar lo suyo, pero para esto es necesario que partamos por casa, que generemos un cambio interno y a través de esto vayamos ganando el respeto que merecemos de parte de dirigentes, cuerpos técnicos, jugadores y rivales. Estamos llamados a educar y dar el ejemplo al resto de los chilenos, ya que si plasmamos en la vida y en el día a día, lo que es Colo-Colo como esencia, futbolizamos a todos.
Cierro este escrito, deseándole a todo el pueblo albo, una feliz navidad y un extraordinario 2013, ya que somos millones los que respiramos este club a diario, cada segundo. Que el Monumental se mantenga repleto cada partido y para siempre, y que desde ya tengamos la ilusión de conseguir la esquiva trigésima estrella que llegará más temprano que tarde.
¡Viva Colo-Colo!