Una vez terminado el extenso trabajo con los jugadores en la cancha sintética del Estadio Monumental, Héctor Tapia fue desafiado.

¿Qué pasó? Su asistente, Miguel Riffo y el golero suplente, Eduardo Lobos, lo retaron a varios partidos de tenis-fútbol con apuesta incluida.

Tras disputados duelos, donde las sonrisas se vieron a cada momento y también algunos reclamos, Tito jugó la final con el portero a quien se la ganó.

“Apostamos chocolates, pero son regalos para la familia”, comentaría después un feliz y triunfante Héctor Tapia en sala de prensa.

Otra muestra del buen ambiente que se sigue viviendo en el Estadio Monumental tras el triunfo en el superclásico.

Foto: Agencia UNO