El 31 de mayo de 1970, en el Mundial de México, se estrenaron las tarjetas en el fútbol: una amarilla para amonestar al jugador, y otra roja para que salga de la cancha y deje a su equipo con uno menos. En esa Copa del Mundo fue mostrada la primera amarilla a Kaji Asatiani, y en la siguiente edición en Alemania 1974 la tarjeta roja se estrenó ante Carlos Caszely, máximo ídolo de Colo Colo.

Durante estos 56 años las tarjetas se usaron con completa normalidad, siendo ambas unas cartulinas que fuesen fácilmente reconocidas en todo el estadio. Pero esta tradición fue interrumpida en Uruguay, ya que la jornada de este jueves debutaron las tarjetas virtuales.

En el compromiso entre Nacional y Rentistas por la Copa AUF Uruguay el árbitro Eduardo Varela utilizó un dispositivo electrónico, similar a un teléfono móvil, con la pantalla amarilla y roja dependiendo de la sanción. De esta manera, se convirtió en el primer referee en utilizar este recurso tecnológico, implementado para agilizar el juego y evitar que se pierda tiempo en la escritura con lápiz.

Pero el dispositivo usado por Varela para mostrar el color de las tarjetas sirve para registrar otras cosas, como los goles, penales o cambios, y esa información va directa al sistema de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Si se mantienen las tarjetas virtuales, esperan que esos datos también sean compartidos a la prensa y el público general.

Las nuevas tarjetas virtuales del fútbol uruguayo | Foto: Toque Sports

Roberto Tobar señala los problemas que pueden generar las tarjetas virtuales

Para conocer la opinión de un exreferee, DaleAlbo conversó con Roberto Tobar, presidente de la Comisión de Árbitros del fútbol chileno y con vasta trayectoria en el fútbol internacional. Sobre las tarjetas virtuales que debutaron en Uruguay, señaló que pese a que la idea original es acelerar el juego, en la práctica aquello podría no ocurrir:

“La prioridad del espectáculo exige reanudar el partido lo más rápido posible. El tiempo dedicado a seleccionar jugador, más confirmar en el dispositivo, sumado a posibles problemas de visibilidad, puede generar: más preguntas y protestas de jugadores y cuerpos técnicos que no entendieron claramente la sanción, mayor necesidad de diálogo posterior para aclarar la incidencia, y retraso real en el saque o reanudación”, comenta el colegiado.

También concuerda en que este elemento no solo afecta a la visibilidad del público sobre la sanción tanto de día como de noche, sino también a los protagonistas: “La visibilidad deficiente reduce el efecto comunicativo de la tarjeta. Si el jugador sancionado, sus compañeros o el banco no ven con claridad el color, aumenta la probabilidad de reclamos y, por tanto, de demora“.

Finaliza indicando que, desde su rol, no optaría por usar las tarjetas virtuales en el fútbol chileno, debido a los inconvenientes señalados anteriormente. De esta manera, en nuestras competiciones se mantendrán las tradicionales cartulinas, visibles en todos los sectores de la cancha, y escritas a mano por el juez del compromiso.

En Chile se mantendrán las tradicionales tarjetas de cartulina | Foto: Photosport