En un fútbol chileno lamentablemente acostumbrado al resultado inmediato, a los proyectos de corto aliento y a los cambios de timón injustificados, en Colo Colo Femenino pueden decir lo contrario. La extensión del vínculo de Tatiele Silveira es mucho más que asegurar la continuidad de una estratega de élite; es la consolidación de una idea, el triunfo de la planificación y un espejo en el que la actividad puede mirar como ejemplo.
Cuando Tatiele pisó el Estadio Monumental a mediados de 2023, las expectativas eran altas, pero el desafío era enorme. Llegaba a un país nuevo tras haber hecho historia en Brasil —donde se convirtió en la primera mujer en ganar el Brasileirao femenino con Ferroviária en 2019—. En su presentación aquel 21 de julio, dejó claras sus intenciones: “Las expectativas son buenas, encontré un equipo con mucha técnica y experiencia. La experiencia es mejorar, desenvolver el trabajo de las mujeres y poder hacer una buena competición“, expresó ese día.
El salto de calidad que dio el Popular Femenino bajo el mando de la gaúcha no es una opinión, es un hecho respaldado por la frialdad (y brutalidad) de las estadísticas. Tatiele transformó a las Albas en un equipo prácticamente invencible en el plano local, devolviendo el gen dominante que la historia de esta camiseta exige.
Una máquina de ganar: Los números de la era Tatiele Silveira
Desde que asumió la banca de Colo Colo Femenino, la brasileña ha disputado 93 partidos oficiales, donde ha obtenido 79 triunfos, nueve empates y cinco derrotas, con un rendimiento general de un 88,17%. Eso se traduce en un Tricampeonato en el bolsillo, rozó la gloria eterna en la pasada Copa Libertadores con un cuarto lugar e incluso la nominación como la mejor entrenadora de fútbol femenino a nivel mundial.
Atribuir el éxito solamente a la pizarra sería quedarse solo en la superficie. El verdadero valor de la DT radica en la construcción colectiva. Desde su llegada, la brasileña implementó con su cuerpo técnico una metodología de trabajo de alto rendimiento calcada a la élite de Brasil, cuidando cada detalle del entrenamiento y dando un espacio primordial a la salud mental del plantel.
Pero lo que terminó por enamorar al pueblo colocolino fue su intensidad y factor humano. Las arengas previas en el camarín, que varias de ellas han sido viralizadas, no son humo; es la muestra de una energía contagiosa que construye un sentido de pertenencia. Tatiele sabe lo que es pelear desde abajo: fue mediocampista del Internacional de Porto Alegre en una época (1997-2003) donde el fútbol femenino aún no tenía estructura, y su carrera como DT comenzó en categorías formativas para dar un salto que la consagraría en grande.
Al momento de renovar su contrato lo dejó en claro. “Generamos una sinergia con mi trabajo, soy muy intensa en todo lo que hago, en los entrenamientos, en los partidos. Creo que eso también tiene que ver con la identidad de Colo Colo. La cultura del club se combina con lo que yo pienso y creo que eso le encanta a los hinchas”, dijo la DT.
Un espejo para el resto del fútbol femenino chileno
La renovación de Tatiele Silveira en Colo Colo Femenino es un llamado de atención al resto de clubes del torneo local. El Cacique demostró que el fútbol femenino de verdad requiere de inversión, proyectos serios y, sobre todo, paciencia en los procesos. No se trata de armar un plantel sobre la marcha para cumplir con exigencias mínimas, es entregar herramientas de alto rendimiento, creer en una idea a largo plazo y sostenerla en el tiempo.
La brasileña lo tiene claro y por eso eligió continuar en Pedrero, pese a que muchos hablaron de Selección Chilena e incluso en Ecuador. “Es un honor seguir liderando este proyecto. Lo que uno más busca son proyectos a largo plazo, que nos permitan seguir desarrollando. Ese es el principal motivo, seguir liderando a este grupo de mujeres que valora mi trabajo”, complementó la DT.
La continuidad de quien también dirigiera al Gremio, Canoas, Guaíba y el propio Inter de Porto Alegre, pasando en las categorías formativas antes de llegar a Ferroviária es una noticia que se celebra. Con proyectos serios, una estructura que crece y con jugadoras con hambre, Colo Colo no tiene techo y solo están destinadas a escribir la historia.
