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Por: Monumentalmente César.

Es tiempo de Copa América. La pelotita se movió hace rato ya en las tierras donde la característica tristeza del tango parece ser la tónica del fútbol que ha desarrollado el anfitrión: Argentina.

La 43ª versión del torneo más antiguo a nivel de selecciones, hasta el minuto ha mostrado un lado escaso, tanto en goles como en fútbol. Sin embargo decir mediocre, sería no entender la dinámica moderna de un juego que se ha vuelto más físico y táctico, que fantástico y técnico.

Lamentablemente para el subcontinente en donde siempre primó esto último, desde las eliminatorias para el mundial Corea/Japón; desde principios de década, que se viene siguiendo la tendencia europea de ese fútbol extremadamente físico y pragmático, que indigna a los fanáticos pero no los aleja.

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Sino cómo se explica el fenómeno de la Marea Roja, de los Charrúas, y de la siempre “atractiva” torcida brasileña. Simple: pasión por un deporte que toca hasta la fibra más íntima de cada hincha que ve sus colores ir a todo por el trofeo en disputa.

Ahora bien, dónde se entrelaza la “fiebre”; entre comillas, de esta gélida Copa América con lo que acá nos convoca: Colo Colo. Tranquilos, hacia ya vamos. La identificación es más que el fútbol en sí, pero hay que ir con calma. ¿O pretenden ser igual que los que ya nos dan levantando el trofeo y dando la vuelta en Buenos Aires? Eso, ojala pero el exitismo es traicionero, como ¡cotillón en viaje de ida!

Sigamos. Les decía mi apreciación acerca de lo pobre que ha sido el inicio de este torneo trasandino. A lo mal que juega Argentina y la enésima vez que escuchamos los “lamentos” Fox del porqué mejor jugador del mundo, Messi, no hace nada, ¡víste! Es que acá no está Iniesta y bla, bla, bla. Solo el traspié de los verdeamarelo, Brasil, en su debut frente a Venezuela, les dio a los comentaristas albicelestes un consuelo momentáneo.

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No obstante, la aparición de la Roja de Borghi cambió el tono de los cronistas en todo lo que va de la Copa. Es cierto, el partido contra México ha sido el mejor en cuanto a calidad de juego: vertiginoso, a ratos con muy buen toque de balón, aunque a mi parecer, a veces demasiado lateralizado, pero eso es harina de otro costal.

Lo importante es la diferencia que marcó la selección chilena respecto a los demás. Y también siendo no menos importante, la diferencia entre lo que Borghi propuso en comparación con Bielsa. A eso yo le sumo lo aprendido de ese proceso. Chile se sigue viendo y mostrando como un equipo ofensivo. Que va en busca permanente del arco contrario y que pretende causar daño por las bandas, cosa que logra. El partido se dio vuelta y se terminó ganando.

Es aquí, donde esta el cruce exacto con nuestra pasión: Colo Colo. Cuántas veces han escuchado últimamente en relación a Chile que “es Colo Colo vestido de rojo”. Es más, esa es la talla de moda del mundo albo para seguir poniendo en su lugar a los equipos chicos de acá. Para qué nombrarlos. Pero más allá de la broma, alguien en su sano juicio se atrevería a comparar a este Colo Colo, con el Colo Colo de Borghi que es la base de la selección hoy. Nadie verdad.

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Aunque voy a dejar de lado un rato la cordura para comenzar a ver qué tiene el equipo de Gallego en relación a lo que nos tenía acostumbrado Borghi y lo que hoy hacen los albos (porque siempre lo serán, aunque se los “prestemos” a los alemanes, portugueses o etc.) en Mendoza.

Como primera cosa, lo esencial es la idea futbolística y quién la transmite. Hasta el minuto Américo Gallego pierde por paliza frente a Borghi. El equipo de Claudio fue y es un equipo altamente ofensivo y con buen toque de balón. (Tres puntas y mediocampistas hábiles) Gallego ha sido todo lo contrario. Ultradefensivo y un solo punta (Miralles)

Lo segundo puede ser el juego por las bandas. Aquí ambos se esfuerzan por lograr ese domino pero Borghi demostró mayor sapiencia para tener mejor rendimiento en las coberturas (Contreras – Isla – Medel por izquierda y Jara – Vidal y Beaseujour, por derecha) Gallego en cambio no logró dar ni con los nombres, tampoco los tenía (por lesión o sencillamente no existían, hay que ser justo) ni con una estrategia que supliera la deficiencia.

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¿Colo Colo vestido de Rojo? Parece que no. Tal vez el ejercicio les resulte antojadizo o poco práctico. No lo creo así. La idea no es apalear a un Colo Colo perdido, mal trabajado y fracasado en sus objetivos de primer semestre. Tampoco en llorar como viuda por la pérdida (de Borghi), no. Lo relevante aquí es destacar el hecho indesmentible de lo bien que Colo Colo como institución, plantel, cuerpo técnico y área dirigencial pueden trabajar. Jugamos una final continental el 2006 con los mismos muchachos que hoy tal vez se cobren revancha de la frustración del Nacional.

Otro hecho que se tiene que volver indesmentible es que Gallego hoy con los nuevos refuerzos, (que deben continuar llegando) con una mirada eficiente hacia las inferiores y con un patrón inteligentemente ofensivo, tendrían que devolverle a Colo Colo este semestre el honor y la calidad perdida. Campeonar y luego tomarse la revancha internacional, que hoy Matías Fernández, Valdivia, Suazo, Sánchez, Bravo, junto a Borghi, se están forjando en Mendoza.

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