Por Camila Villalón
En el recorrido hermoso e hidalgo de la historia de Colo Colo, hemos tenido la fortuna de tener jugadores intachables e idolatrables. Podría escribir una lista de hombres jugadores que no viene al caso detallar.
Hoy, lamentablemente, en esta última década la puerta rotatoria de jugadores desde la llegada de Blanco y Negro se ha visto groseramente aumentada y tristemente los futuros estandartes de nuestro club se caen por el capitalismo, aspiraciones diversas y derrumbes del fútbol actual.
El último es sin dudas Luchito Mena, pero podríamos tener a Arturo Sanhueza como un verdadero rey. Se equivocó y salió por la puerta de atrás. Podríamos enaltecer a Miguel Riffo pero se retiró en silencio porque ensució su largo camino.
Nuestro hombre era Esteban Paredes, un jugador intachable, perseverante, chileno, seleccionado, jugador de la Copa del Mundo, de Copa América, colocolino, involucrado con la historia del club, del pueblo, del barro y hoy lo despedimos por diferencias económicas. Qué tristeza.
El quería quedarse, señores. Cercano a cumplir 32 años, él, a diferencia de otros, quería luchar por nuestra institución hoy en el suelo. Intentar sacar adelante, con trabajo y disciplina, una planilla variable semestralmente de jugadores, de técnicos y dirigentes. Y por cifras monetarias lo vendemos como un activo fijo desvaluado.
Hace años atrás leí una columna de un hincha de Boca Juniors por la no renovación de Juan Román Riquelme y decía: “Para ganar más de un millón de dólares al año hay que ser Román Riquelme. Y podríamos decir lo mismo acá: “Para ganar lo que pide Esteban, hay que ser Paredes, hay que jugar como Paredes, ser perseverante, profesional y ser amado por los hinchas como Esteban Paredes”.
Yo no soy comerciante, ni tengo la experiencia de arcas monetarias como Ruiz-Tagle, Levy y quizás Carlos Tapia. Pero sí soy hincha de Colo Colo y me informo. Y por lo mismo sé que Mauro Olivi, de 29 años, costó un millón de dólares; que Osmar Molinas costó 500 mil sólo el 60% de su pase. Sé que Mágico González gana actualemente ocho millones de pesos y Gonzalo Fierro más de nueve.
¿Qué es de ellos? Estos cuatro jugadores bajo la dirección de Ivo Basay jugaron en la segunda división por bajo rendimiento. Y uno puede tener opiniones diversas de la era Basay, pero es evidente el rendimiento de estos jugadores, a luz y ojos de cualquiera. Y Esteban Paredes, goleador de Colo Colo con 60 goles, goleador nacional 2009 y 2011, botín de oro 2011, sinfín de premios El Gráfico, de ANFP, capitán, ultra probado, funcional, lo dejamos ir.
Es una vergüenza. Si ustedes señores de B&N insisten ver a esto como S.A, están dejando ir a su mejor empleado, al único que vende y lo dejan ir a la empresa vecina que se los levanta. Como gestión sus números están a la vista.
Pierdo mi racionalidad y mi hilo, de malestar y sinsabor. Hasta cuándo la dirigencia de B&N pisotea el sentir del hincha. Esto pasa porque la dirigencia no está involucrada con el club. No les interesa. Ruiz-Tagle y el Sr. Piñera son identificados con Universidad Católica. ¿Vieron alguna vez a Levy en el estadio antes de su dirigencia? ¿Ustedes creen que B&N conocía la historia de David Arellano? De la hermosa historia del Club Social y Deportivo? ¡No! Y eso es fundamental para pretender hacer crecer con amor nuestro club.
Ellos perdieron el sentido de Colo Colo y lo están convirtiendo en una empresa de abarrotes con números rojos hace años. A Carlos Tapia sí seria injusto no reconocerle sus 25 años de camino aliado al popular y quiero ser esperanzadora en ver una luz.
Qué pena me da despedir a Esteban. Qué dolor me invade escuchar sus palabras en su adiós tras verlo poner el hombro y el pecho a las balas domingo a domingo, cuando todos se escondían. La dirigencia olvida y es ingrata. Creo que ellos no recuerdan cuando Esteban enganchó y bailó a David Henriquez y a Hans Martínez y dejó comiendo el pasto del Estadio Santa Laura a Garcés. Pensé que mi corazón se detendría y esa detención paralizó mi garganta imposibilitada de grito de gol.
O ellos no estaban cuando ese grito se lo devoro nuestro capitán para gritarlo como antaño lo hacía sobre un tablón. En ese momento, y cuando Colo Colo alzó la copa a manos de Tocalli, me decidí a caer subjetivamente a la idolatría de Esteban Paredes. Con un equipo que no jugaba nada, un equipo cuestionado, una dirección técnica abúlica y una fortuna incuestionable en el llaves de los playoff, Esteban se vistió de corto para sorprender y callar a todos. Con dos goles extraídos de sueños y con una actuación fría de costumbre del equipo de banda cruzada. Ese campeonato lo gano Esteban Paredes. Se los recuerdo a todos.
Como les recuerdo a todos sus goles, gambetas, su hermoso gesto técnico al cabecear. No me queda otra que desearle lo mejor y agradecerle antes que todo su profesionalismo y consecuencia a Colo Colo y al hincha común y corriente como yo.
Caigo en mi idealismo, en mi amor a este Club, porque pensé que sólo bastaba el amor de los hinchas a Esteban Paredes… Ahí se me acaban las palabras.




