Hablar de Elson Beyruth es referirse a una de las leyendas más importantes en la rica historia de Colo Colo. El talentoso atacante brasileño, fallecido en el año 2012 (sus restos están en el Mausoleo de los Viejos Cracks), dejó una huella imborrable y un enorme recuerdo entre los hinchas albos que lo vieron brillar en su paso por el Eterno Campeón.
El “Negro” fue una de las piezas clave de ese mítico equipo de 1973 que paralizó al país en la Copa Libertadores, y fue la figura en el título nacional de 1970. Su técnica exquisita, sumada a su tremenda humildad, lo convirtieron rápidamente en un ídolo para el pueblo colocolino, generando un arraigo que lo hizo enamorarse para siempre de nuestro país.

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El histórico comercial de Beyruth en la televisión chilena
Pero el legado de Beyruth no se limitó únicamente a lo que hacía dentro de la cancha. En una época donde los futbolistas todavía no eran vistos como figuras de marketing, el brasileño sorprendió a todos al convertirse en uno de los pioneros del medio local en protagonizar un comercial televisivo, hoy algo muy habitual para los jugadores de fútbol.
Su arrastre popular y la conexión única que tenía con la gente lo llevaron a ser el rostro principal de una campaña Gillette en el inicio de la década de los 70. Con su inconfundible mezcla de portugués y chileno, el atacante demostró una enorme soltura frente a las cámaras para promocionar una Prestobarba con la frase “se lo recomiendo, amigo”.
Lamentablemente, para los hinchas más jóvenes que quieran buscar esta joya, actualmente no existe ningún registro de este comercial en internet. Al ser un spot publicitario tan antiguo, el archivo audiovisual no se digitalizó y se perdió en el tiempo, quedando vivo solamente en la memoria de quienes lo vieron en pantalla.

Foto: Archivo Revista Estadio
Su vida después del fútbol y el cariño de la gente
Tras colgar los botines, el amor de Beyruth por Chile fue más fuerte y decidió radicarse definitivamente en nuestro país. Lejos de las luces del fútbol profesional y buscando tranquilidad, el exdelantero albo trabajó durante sus últimos años atendiendo una agencia de juegos de azar Polla y Lotería en el centro de Santiago, en el sector de la Plaza Brasil.
Este modesto trabajo le permitió mantenerse en contacto directo con los hinchas, quienes habitualmente pasaban a jugar su cartilla solo para saludar a la vieja gloria del Cacique. Ahí, entre boletos y anécdotas del Colo Colo de los 70, el brasileño recibió el cariño constante de su gente hasta sus últimos días.





