En el fútbol moderno, las palabras suelen pesar mucho menos que los contratos. Durante años, los hinchas del fútbol chileno nos hemos acostumbrado a escuchar a los grandes referentes de la Generación Dorada hablar de sus deseos de volver a casa. Prometen amor eterno, juran que cerrarán su carrera en el equipo de sus amores, pero cuando llega la hora de la verdad, las excusas sobran. Es precisamente en este escenario donde la figura de Arturo Erasmo Vidal Pardo se agiganta y toma una dimensión histórica para el pueblo colocolino.
A principios de 2024, con 36 años, el Rey tomó la decisión que todos esperábamos, pero que pocos creían posible tan pronto. Luego de su paso por el Flamengo y por el Athletico Paranaense, Arturo Vidal no volvió a Colo Colo a jubilarse. No regresó al Estadio Monumental a caminar la cancha ni a pedir que le regalaran aplausos por lo que hizo en la Juventus o en el Barcelona. Volvió para competir, para ponerse el equipo al hombro en la Copa Libertadores donde llegó a cuartos de final, para raspar, meter y contagiar esa mentalidad ganadora que lo hizo gigante. Vidal eligió la presión, la exigencia del Cacique y el amor de su gente, cuando todavía tenía el estanque con bencina.

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El contraste con la vereda de enfrente
Para entender la magnitud del gesto de Vidal, basta con mirar lo que está pasando con otros “hijos pródigos” de nuestro fútbol. El caso de Alexis Sánchez es el ejemplo perfecto de la diferencia entre el amor real y una declaración de intenciones con palabras que se las lleva el viento.
Con 37 años, y tras haber coqueteado eternamente con su supuesto gran sueño familiar de vestir la camiseta de Universidad de Chile, el tocopillano opta por firmar con el Montreal Impact de la MLS. Una liga cómoda, con un buen contrato, lejos de la presión de un fútbol sudamericano que te exige ganar todos los domingos.
¿Qué significa esto? Que si Alexis alguna vez decide cumplir ese “sueño” de jugar en la U, lo hará recién a los 39 años. Llegará bordeando las cuatro décadas, probablemente con un nivel físico que distará mucho del ideal, a jugar los descuentos de su carrera. En lugar de venir a aportar jerarquía cuando el equipo más lo necesitaba, llegará simplemente a recibir un homenaje y a colgar los botines, si es que llega.
Y está bien, quizás no le podemos exigir cuestiones distintas al Niño Maravilla que tanto nos hizo disfrutar en la selección chilena y también en el Eterno Campeón. Formando una familia, probablemente eligió la tranquilidad de Canadá, estando más cerca de Estados Unidos donde tiene una propiedad y lejos de los múltiples problemas dirigenciales que aquejan a la U hoy por hoy por culpa de Sartor. Las condiciones no estaban dadas para un regreso, pero lo que cuesta entender es el destino que eligió.
Y es que por mucho tiempo, Alexis Sánchez mencionó que le gusta competir, que quiere ser importante y que quiere estar codeándose con los mejores y es ahí donde la decisión de ir al Montreal Impact genera dudas. Es un equipo que está lejos del primer orden de la MLS, coqueteando con los últimos lugares de la tabla de posiciones y que no le dará nada extra a una gran carrera que tiene. Por lo mismo, teniendo en la balanza ambas opciones, quizás pudo elegir a la U para marcar época y ser tan importante como lo fue Arturo Vidal en el Popular.

Arturo Vidal volvió a Colo Colo plenamente vigente.
La grandeza de poner a Colo Colo primero
Ahí radica la inmensa diferencia. Arturo Vidal nos demostró que a Colo Colo se le tiene como primera opción. El amor por la camiseta alba se demuestra en la cancha, sacrificando comodidad y dinero, para venir a embarrarse cuando las papas queman. Vidal entendió que el Cacique no es un asilo de ancianos para ir a retirarse tranquilamente; es el equipo más grande de Chile y exige que vengas a rendir.
Mientras en la vereda de enfrente seguirán esperando sentados a que el Niño Maravilla decida que ya es hora de venir a hacer su gira de despedida, en Macul podemos inflar el pecho. Nosotros tenemos a nuestro Rey en casa, vigente, peleando cada pelota como si fuera la última y demostrando, con hechos y no con humo, que su corazón siempre fue y será blanco.
Pero también hay que ser justos. Este supuesto regreso de Sánchez al fútbol chileno para vestir la camiseta de la U no pasó de rumores y tampoco es que él se haya declarado hincha acérrimo del conjunto universitario, sólo dijo en muchas ocasiones que quería cumplir un sueño familiar; a diferencia de Arturo que se encargó de Arellanizar a todos en su camino por Europa.
Y ojo que, pese a que no entiendo la decisión de Alexis Sánchez, él se ganó el derecho de hacer lo que quiera con su carrera. Luego de brillar en Udinese, Barcelona, Arsenal, ganar títulos en el Inter de Milán y hacernos vibrar en la Roja, no tiene que darle explicaciones a nadie y sólo disfrutar como se le plazca sus últimos años de carrera. Sólo quiero dejar de manifiesto que mientras Arturo Vidal eligió la gloria y el amor de su pueblo, otros eligieron la comodidad de Norteamérica. La historia, y el hincha, sabrán cómo recordar a cada uno.





