Hace algunas semanas, el planeta fútbol entero hablaba de él. Josimar José Évora Dias, o simplemente Vozinha, se robó los corazones de los hinchas en la Copa del Mundo 2026. Sus siete atajadas monumentales ante España, su arco invicto frente a Arabia Saudita y ese épico duelo donde llevó a Argentina al límite en dieciseisavos de final, lo convirtieron en una figura planetaria de manera instantánea. Hoy, ese mismo superhéroe de Cabo Verde vive sus primeras horas en Santiago para vestirse con los colores de Colo Colo.
La pregunta que ronda entre los grupos de amigos, los paneles de televisión y las redes sociales es inevitable: ¿Es Vozinha el mejor arquero del fútbol chileno en esta temporada 2026?
Si somos estrictos con la frialdad de los números, la respuesta técnica es tajantemente no. Hasta que no supere los exámenes médicos, firme su contrato y el árbitro pite el inicio de su primer partido en la Liga de Primera, sus estadísticas están en absoluto cero. Sin embargo, en el fútbol moderno, donde parece un post fútbol, según el libro de Juan Pablo Meneses, la grandeza y la influencia se miden mucho antes de pisar el césped. Y bajo esa lupa, Vozinha ya es el fichaje más gravitante de los últimos años.

Vozinha junto a Daniel Morón en su llegada a Chile.
El efecto de Marketing y los 30 millones de seguidores de Vozinha
No estamos hablando solo de un jugador de fútbol; estamos presenciando un fenómeno global. Pasar de 50.000 a casi 30 millones de seguidores en Instagram en cuestión de semanas es un salto que la liga chilena jamás ha experimentado. Su sola presencia obliga a la prensa internacional a mirar hacia Macul. ¿Cuántos hinchas alrededor del mundo sintonizarán ahora un partido del campeonato nacional o un resumen con las mejores jugadas solo para ver al arquero que amargó a las superestrellas europeas? Colo Colo no solo contrató a un guardameta; compró los ojos del mundo.
Por supuesto, está el elefante en la habitación: su carnet de identidad. A los 40 años, la llegada de Vozinha plantea un debate fascinante sobre el ritmo de nuestra liga. ¿Es el fútbol chileno el ecosistema perfecto para que un arquero veterano imponga su oficio, lectura de juego y posicionamiento por encima de la explosividad de la juventud como la de Gabriel Maureira? Su rendimiento en Norteamérica demostró que sus reflejos siguen intactos, pero la exigencia de un torneo largo de clubes es un monstruo muy distinto a la adrenalina de concentración absoluta que exige un Mundial de un mes, por más alicaído que pueda estar el nivel de nuestra competencia.
Una locura necesaria para el fútbol chileno
Finalmente, este fichaje representa una sacudida necesaria para nuestro medio. La llegada de un jugador que integra el once ideal de los hinchas de la FIFA eleva inmediatamente la vara competitiva. Los delanteros rivales tendrán una motivación extra soñando con hacerle un gol al héroe mundialista, y los arqueros locales tendrán que medir sus propias actuaciones de fin de semana contra el estándar que imponga la leyenda de Cabo Verde, sobre todo, para callar a quienes ya ponen al arquero de Colo Colo por encima de su nivel.
Para responder a la pregunta inicial: hoy, 3 de agosto de 2026, Vozinha es indiscutiblemente el número uno de Chile en expectativa, impacto mediático e ilusión. Su historia humana de perseverancia —firmando su primer contrato a los 26 años para consagrarse a los 40— ya es un triunfo rotundo.

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Pero el fútbol es un deporte maravillosamente implacable. Cuando ruede la pelota en el Estadio Monumental, sus 30 millones de seguidores no podrán despejar los centros cruzados ni achicar en los mano a mano. Ahí, en la soledad inmensa del área chica, la ilusión deberá transformarse en realidad. Y todo el país estará mirando y juzgando su actuación.





