Mientras el planeta fútbol sigue vibrando con el Mundial en México, Estados Unidos y Canadá, donde se da inicio a la ronda de los 16vos de final, en la Selección Chilena hay una obligación: mirar de forma inmediata el horizonte hacia el 2030. Un proceso de reconstrucción indispensable con Colo Colo que vuelve a perfilarse como la cantera principal de la Roja.
Entre la vigencia de Arturo Vidal y la irrupción de una nueva camada, en el Cacique redefinen la histórica identidad exportadora, como al servicio de un Equipo de Todos que no puede pasar un cuarto mundial al hilo sin asistir. Pese a que no se define el formato de competencia en Sudamérica, hay varias urgencias.

ver también
Derecho a soñar: ¿Puede surgir una nueva figura de Colo Colo antes del Mundial 2030?
De Arturo Vidal a las nuevas promesas: El puente de jerarquía de Colo Colo
A sus 39 años, Arturo Vidal se niega a que la palabra “retiro” dicte el final de su historia con la camiseta nacional. Tras conmemorarse una década desde la Copa América Centenario, el volante dejó en claro que su nivel actual en Colo Colo lo pone a completa disposición de la Selección Chilena para las próximas Clasificatorias.
Una ambición que no pasa por alto. El propio estretega nacional, Nicolás Córdova, reconoció recientemente el gran presente del volante en el ámbito nacional. “Bajo ningún punto de vista nosotros hemos tratado de cerrarle las puertas a alguien. Al contrario, le hacen bien al fútbol chileno, son jugadores verdaderos“, expresó el DT que se mantiene como interino en la Roja.

El ADN ganador de Arturo Vidal es la impronta que debe primar en la formación de nuevos jugadores en Pedrero. Foto: Dragomir Yankovic/Photosport
Sin embargo, a la hora de pensar en un plan maestro para el Mundial del 2030 exige algo más que la resistencia de la Generación Dorada: requiere un recambio generacional urgente, con rodaje y en especial con mucha personalidad. Es acá donde el ADN de Pedrero entra en juego al servicio del Equipo de Todos.

ver también
Es sede del Mundial 2026 y recibió Superclásicos entre Colo Colo y Universidad de Chile
Las apuestas del Semillero Albo para el 2030
Bajo la dirección técnica de Fernando Ortiz, Colo Colo le ha dado un tiraje a la chimenea impulsado por la necesidad de cumplir los minutos Sub 21, como por la convicción real en las divisiones inferiores, es así como varios nombres surgen para poder tomar la posta de camino a la cita planetaria de 2030.
Así, nombres como el de Leandro Hernández aparecen en el horizonte en momentos donde se necesita velocidad, desparpajo en el uno contra uno, como también una capacidad asistidora. Para el 2030 tendrá 25 años, una edad de plenitud absoluta que se tiene que llevar con más y mejor trabajo.
Por otro lado está Gabriel Maureira, quien tiene la responsabilidad de asumir la titularidad en el pórtico del Popular. Su templanza y capacidad de achicar bajo presión demuestran que en el arco hay un heredero natural desde los pastos de Pedrero. Lo mismo para Francisco Marchant, quien ha experimentado la lógica irregularidad, tiene un techo alto porque en 2030 tendrá apenas 22 años.
Finalmente, uno de los últimos jugadores que aparece en esta camada es Felipe Raipán. Con 16 años, y destacando de gran manera en las categorías formativas, es un ejemplo perfecto del derecho a soñar en grande, pero también reflejo del arduo trabajo que queda por delante, como también a otros nombres que nacen del Semillero Albo.
Un derecho a soñar que se trabaja en cancha
La historia del fútbol chileno dicta una regla que no está escrita: la Roja es competitiva a nivel mundial cuando Colo Colo tiene una base sólida, ganadora y exportable. El desafío actual del club pasa por combinar el estándar de una alta exigencia que aún impone Arturo Vidal en el día a día del hambre de varios muchachos que dan sus primeros pasos en el plantel profesional.
La dolorosa ausencia en la Copa del Mundo actual funciona como el cable a tierra definitivo para todo el fútbol chileno. El camino al Mundial del 2030 comenzó en las canchas de Quilín, como en el Estadio Monumental; la transformación del ADN mundialista de Colo Colo no es solo una alternativa de futuro, es una obligación del presente.




