Hay regresos en el fútbol que se sienten como un acto de justicia poética. Retornos que van más allá de un simple fichaje de temporada y que se instalan directamente en la memoria emocional de los hinchas. La inscripción de Estefanía Banini como refuerzo de Colo Colo Femenino no es solo la noticia del año para el medio local. También es la reconciliación de la institución con la época más gloriosa de su historia, y el cierre de un círculo perfecto para la jugadora argentina más importante de todos los tiempos.
Para dimensionar el peso de este retorno, hay que viajar en el tiempo. A los seis años, la pequeña Estefanía puso en aprietos a su familia en Mendoza: no había escuelas de fútbol que quisieran recibirla. Hasta que Eduardo Pérez, en el club Cementista, cambió su destino y le abrió las puertas sin prejuicios de género al detectar un talento innato. Aquella “Enana” -como cariñosamente le apodaron- gambeteó todos los prejuicios con la misma facilidad que elude rivales.
Su salto a la selección era inminente, dado su talento, y en 2010 debuta, precisamente, en Chile, durante la Copa Bicentenario en Coquimbo, jugando los cuatro partidos con la albiceleste. Aunque los resultados colectivos de su selección no acompañaron, su despliegue encendieron las alarmas del scounting colocolino, en especial tras la Copa América de noviembre de ese año, donde fueron campeonas. José Letelier la llamó para sumarla a un proyecto ambicioso: consolidar el primer título profesional de Colo Colo y proyectar el club nuevamente hacia América, ahora en el ámbito femenino.
“Estaba trabajando en un quiosco, frente a un parque, en Mendoza, cuando me llamó por teléfono el entrenador de Colo Colo. Le dije que sí, sin haber hablado con mi mamá y mi papá”, recordó en 2011 la jugadora.
La historia de un regreso soñado para Colo Colo Femenino con Estefanía Banini
Estefanía Banini cruzó la cordillera en 2011, comprometiendo a sus padres a acompañarla en un viaje sin retorno al profesionalismo. El impacto de su llegada a Colo Colo fue una auténtica revolución. En el Apertura de ese año, Colo Colo firmó una campaña que roza la fantasía: 13 triunfos, un empate, 190 goles a favor y 4 en contra. De ese historial, 23 tantos fueron de la trasandina, según datos de la Asociación de Investigadores e Investigadoras del Fútbol Chileno, Asifuch.
Lo que vino después es una leyenda dorada: nueve coronas nacionales y, por supuesto, la histórica Copa Libertadores de América en 2012, un hito que sigue siendo el estándar de oro del fútbol femenino chileno, y que el Cacique siempre busca repetir.
Hoy, la Banini que vuelve a Macul no es la misma joven promesa de 2011. Es una futbolista consagrada que no solo ha dejado su huella en la élite del fútbol español, también lideró a Argentina en los Mundiales de 2019 y 2023, como también en el XI Mundial de la FIFA en 2021. Estefanía vuelve con el estatus de la máxima referente del fútbol femenino trasandino.
Dueña legítima de la historia del Cacique
Su retorno a Colo Colo no es mera casualidad. Es un mensaje de ambición competitiva. Estefanía Banini vuelve al Estadio Monumental para recordarles a todos lo que significa vestir la camiseta alba. Para los hinchas es la materialización de una ilusión largamente añorada, para el plantel actual es una inyección de jerarquía internacional; y para la Copa Libertadores, la confirmación de que el Cacique quiere volver a reinar.
La “Enana” que alguna vez no encontraba club donde jugar en Mendoza, hoy regresa a la que siempre fue su casa, convertida en gigante. Vuelve la dueña legítima de una parte gloriosa del pasado reciente de Colo Colo, una leyenda que hoy quiere volver a brillar con la misma intensidad.
Quienes nunca la disfrutaron en la cancha, tendrán por fin la posibilidad de ilusionarse exactamente igual que todos aquellos que la vimos deslumbrar por primera vez desde aquel 2011.
