66.517 fueron los espectadores que se dieron cita en el Estadio Monumental para presenciar la final de la Copa Libertadores frente al equipo paraguayo de Olimpia. Otros miles más expectantes frente a televisores y radios. Todo Chile pendiente de un sólo momento: Colo Colo se convertía en el “Rey de América” esa noche.
Tras empatar a 0 en el partido de ida, en el Defensores del Chaco, el Cacique saltó a la cancha con Daniel Morón; Miguel Ramírez, Lizardo Garrido, Javier Margas; Gabriel Mendoza, Rubén Espinoza, Eduardo Vilches, Juan Carlos Peralta, Jaime Pizarro; Marcelo Barticciotto y Luis Pérez.
Los hombres claves en la campaña, como Patricio Yáñez, Ricardo Dabrowski y Rubén Martínez no asomaron como titulares. Los héroes de la noche vinieron desde el banco, Luis Pérez, quien jugó recién su segundo partido en la copa, y Leonel Herrera, quien debutó esa noche.
Los dos goles de Pérez a los 12, tras una pared con Espinoza, y cinco minutos más tarde donde el delantero recibió un centro de Barti, la bajó de pecho, eludió un defensa, enganchó y clavó un zurdazo, más el de Leonel Herrera a cinco del final sirvieron para abrochar una noche histórica.
Una gesta mágica, una revancha, una segunda oportunidad que no se podía dejar pasar. Los fantasmas del Colo Colo “73 y la final con Independiente de Avellaneda quedaban atrás. El cuadro dirigido por Mirko Jozic entraba en la historia como el único equipo chileno que ha ganado la Copa Libertadores.
Los cánticos y celebraciones aún permanecen en la memoria colectiva de muchos colocolinos, una hazaña que sigue más viva que nunca en la mente de los hinchas y que aún no ha logrado ser igualada.
Mucho se puede decir que quizás no hay que vivir de glorias pasadas o bien que sería mejor reeditar un logro de estas características. Pero en un país donde la buena memoria es un bien escaso, todo colocolino debe celebrar cada 5 de junio como se debe. Como amerita el mayor logro del fútbol chileno. Pase lo que pase y se esté en el momento que se esté, aunque se llegase a levantar una vez más a la Novia de América, los héroes del “91 merecen cada temporada su homenaje.



