El pasado lunes 27 de abril se vivió un momento histórico para Colo Colo: los restos de Juan Quiñones fueron trasladados desde el Cementerio de Constitución hasta el Cementerio General, para descansar en el Mausoleo de Viejos Cracks. De esta manera, el fundador albo yace en el mismo recinto que el otro gran precursor del club, David Arellano.
La ceremonia contó con representantes del Club Social y Deportivo Colo Colo, Blanco y Negro, hinchas y la familia del fundador. Uno de los momentos emotivos de la jornada fue la presentación del tango “Vámonos, Quiñones”, cantado por Pepe Santiago y escrito por Ramón Aguirre. DaleAlbo conversó con ambos artistas para conocer la historia detrás de esta novedosa obra sobre los orígenes del Eterno Campeón.
La historia del tango en honor a Juan Quiñones
“Vámonos, vámonos, Quiñones”, reza el coro que retumbó en el Cementerio General. José Reyes, conocido artísticamente como Pepe Santiago, fue quien tuvo la idea de llevar esta gesta al ritmo del 2×4, y le propuso la idea a un gran amigo. Según relata, la semilla se plantó incluso antes del centenario en 2025:
“A mí me inspiraba mucho la frase ‘Vámonos, Quiñones’. Encontraba que había mucha poesía en ese gesto de rebeldía. Le conté la historia a Ramón Aguirre; él no es tan futbolero, pero le interesó la carga poética y buscó detalles para articular su obra. Por ejemplo la palabra ‘vallisoletana’, la encontró tan bonita que no podía no ponerla en la canción. Un día le vino la inspiración, apareció con el tango escrito y empecé a desarrollar la música. Queríamos conectar el centenario con el sonido de hace cien años”, señala el músico sobre la génesis de esta pieza.
Por su parte, el letrista Ramón Aguirre investigó más sobre los hechos para lograr precisión histórica antes de desarrollar su pluma: “Con Pepe nos conocimos cantando murga, pero nos hicimos amigos guitarreando tangos. Quizás por eso nos atrajo el aire antiguo, bohemio y rebelde de la historia de Quiñones y Arellano. Busqué varias versiones antes de sentarme a escribir por respeto a los protagonistas y al público. Así fueron apareciendo palabras muy musicales: ‘Carabela’ por Magallanes, ‘Vallisoletana’ por el gentilicio de Valladolid (ciudad donde murió David Arellano), ‘Borgoña’ y ‘Quitapenas'”, dice.
Para el escritor, la clave de la canción está en su sencillez: “Se trata de transmitir la frustración, la rebeldía y el fin heroico de Arellano. Hay muchos mitos originarios llenos de exageración y grandilocuencia; este, en cambio, gira en torno a una jarra de borgoña y a una frase tan poderosa como ‘¡Vámonos, Quiñones!’. Eso le da una épica difícil de igualar“, añade Aguirre sobre los elementos que dan fuerza a la historia.

Pepe Santiago y Ramón Aguirre, autores del tango “Vámonos Quiñones” | Foto: Raúl Zamorano Zamora
Un tango albo en tiempos de música urbana
Con las estrofas listas, Pepe Santiago buscó una melodía que conectara con generaciones alejadas de este género. Aprovechando los contrastes que otorga el tango, el artista explica su método:
“Busqué un tono cómodo, sol menor. Al ver la letra, necesitaba darle un énfasis al coro para que la gente se lo aprendiera altiro. El tango juega con las emociones: la estrofa es menor, suena triste y nostálgica, pero luego ‘amanece’, el sol menor se convierte en mayor, todo se vuelve luminoso y ahí explota el ‘Vámonos, vámonos, Quiñones'”.
Lanzar un tango hoy es una rareza, sobre todo cuando los homenajes musicales recientes a Colo Colo suelen venir del rap o el freestyle. Sin embargo, Pepe Santiago defiende la pertinencia histórica de su elección, tras señalar que ambos estilos musicales son parecidos en cuanto a lo popular:
“El tango era la música más escuchada en Chile hasta los años 50. En los primeros títulos o giras de Colo Colo, esto era lo que sonaba. Cuando la canto, me imagino a esos pioneros y rebeldes en un ambiente de tango: su vestimenta, su historia, su poesía y su música“, indica el intérprete.

Pepe Santiago interpretando “Vámonos, Quiñones” en el Cementerio General | Foto: Colo Colo
La recepción: el CSD Colo Colo, la familia Quiñones y el pueblo colocolino
Antes de su presentación oficial, la obra ya había comenzado a ganar adeptos. Pepe Santiago valora profundamente el respaldo moral que le entregó el Club Social y Deportivo Colo Colo: “La presentamos primero en el evento ‘Yo brindo’, antes del aniversario 101, y nos felicitaron. Fue importante porque cuando hablas de un club histórico, buscas que los aludidos directos te validen”.
Pero la consagración definitiva llegaría con la noticia del traslado de los restos del fundador. “Nos enteramos y calzaba perfecto presentarla ahí. Era un momento único que no se repetiría en la historia. Fue impresionante; había mucha gente, estaba la familia de Quiñones y todos escucharon con el máximo respeto. Siento que cada palabra la apreciaron “, relata el músico sobre la ceremonia en el Cementerio General.
Esa solemnidad se transformó en fiesta popular horas más tarde en el Bar Quitapenas de Recoleta, donde los hinchas ya cantaban a viva voz el coro de la canción. Sobre este recibimiento en el final de esa jornada, Ramón Aguirre reflexiona con gratitud hacia su colega: “Varias personas se nos acercaron emocionadas. Sin duda, esto no pasaría sin el talento, el carisma y la dedicación de Pepe Santiago. Tipos más preparados que él no hay, y le agradezco infinito que me involucre en sus ocurrencias”.
“Vámonos, Quiñones”: letra y video del tango en honor al fundador de Colo Colo
[Estrofa 1]
Un frío otoño del 25,
la vieja guardia no quiere aflojar,
la rebeldía sale a la cancha,
y la leyenda se empieza a forjar.
[Estrofa 2]
La puerta es ancha, dicen los viejos,
la carabela no suelta el timón,
y como un rayo golpea el aire,
grita Arellano a todo pulmón:
[Estribillo]
¡Vámonos, vámonos, Quiñones!
Al Quitapenas a confabular.
¡Vámonos, vámonos, Quiñones!
Que jueguen solos los viejos nomás.
Sangre de campeones,
entre borgoña la historia nació.
¡Vámonos, vámonos, Quiñones!
La barra espera al Eterno Campeón.
[Estrofa 3]
Un frío otoño del 25,
la vieja guardia no quiere aflojar,
la rebeldía triunfa en la cancha
y la leyenda se vuelve inmortal.
[Estrofa 4]
En una cancha vallisoletana
dejó su vida el gran capitán,
pero su sueño aún retumba
en la galucha del Monumental.
[Estribillo]
¡Vámonos, vámonos, Quiñones!
Al Quitapenas a confabular.
¡Vámonos, vámonos, Quiñones!
Que jueguen solos los viejos nomás.
Sangre de campeones,
entre borgoña la historia nació.
¡Vámonos, vámonos, Quiñones!
La barra espera al Eterno Campeón.





