La historia de Colo Colo es extensa y maravillosa. Además, tiene nombres particularmente relevantes tanto para el club, como para el fútbol chileno en general. David Arellano es uno de esos que, sin quererlo, cambió para siempre la historia del deporte en nuestro país aunque no lo hizo solo. A su lado, un grupo importante de futbolistas que también eran profesores normalistas en el que destaca Juan Quiñones.
Este Quiñones es el mismo que se recuerda un 4 de abril cuando se oye el grito “Vámonos Quiñones, que jueguen los viejos”. Amigo entrañable de David Arellano, lo siguió en todas sus andanzas y lo apoyó siempre que lo necesitó. Pero pocos saben, quizás, la importancia que tuvo en la fundación del Popular y el amor que sintió por el club hasta sus últimos días.
Quizás, el primer acto de Quiñones fue acompañar y secundar a Arellano ese 4 de abril en el que salieron de la casa y, junto a los demás, caminaron al Bar Quitapenas para comenzar a fundar Colo Colo. Pero hay más. Según cuenta la historia, Juan Quiñones fue el encargado de escoger el color del uniforme albo. Así, se definió por el blanco, en representación de la pureza; el negro en los shorts como símbolo de seriedad e, incluso, los zapatos también tenían que ser negros, aunque con una línea roja, según lo establecido por David Arellano.
Una vez fundado Colo Colo, su aporte se trasladó al terreno de juego donde derrochó su talento. Sin embargo, el destino le tendría preparado una terrible jugada. Arellano y Quiñones se conocieron en su época de estudios donde, además de compartir la institución, eran compañeros de equipo. Luego, representaron al gremio de profesores en la cancha a lo largo de distintos partidos y, por supuesto coincidieron en Magallanes antes de comenzar con la historia alba. Toda una vida juntos, casi, literalmente.

La tumba de Juan Quiñones en Constitución. | Imagen: Colo Colo.
La gran pena de Juan Quiñones en Colo Colo
Conocida es la Gira Internacional que realizó Colo Colo que lo llevó a Europa y que terminó con la muerte de David Arellano. La historia dirá que, increíblemente, Juan Quiñones no viajó junto a sus compañeros y se quedó en Chile por una grave lesión que sufrió meses antes. A finales de noviembre de 1926, tras un partido en el que Colo Colo ganó por 8 a 0 a Primero de Mayo, todos parten felices a sus casas. Sin embargo, al otro día la noticia los golpea por completo. Según dio a conocer Esteban Abarzúa en su libro “Quién es Chile”, Juan Quiñones está hospitalizado por una fractura en su pierna izquierda, tras un desafortunado accidente al tratar de tomar locomoción para devolverse a su casa a la salida del estadio.
Lo peor vino después. El diagnóstico fue tan terrible que le avisaron que se perdería la gira que iniciaba en enero de 1927 y, además era muy probable que no volviera nunca más a las canchas. En esos meses entre que se conoció la lesión y que Colo Colo zarpó desde Valparaíso, probablemente, ambos volvieron a reunirse para compartir, pero lo que nunca supo Quiñones fue que, cuando se despidieron, fue la última vez que se vieran.
Ellos no lo sabían, pero nunca más se volvieron a ver. A pesar de que, pudieron existir algunas cartas entre los protagonistas, nunca más lograron compartir y disfrutar juntos del gran club que fundaron. Quiñones se perdió los últimos días de su gran amigo y tuvo que sufrir, a miles de kilómetros, el fallecimiento de don David Arellano, quien dejó la vida en la cancha en aquel partido frente al Valladolid.
El juramento que creó Juan Quiñones en honor a David Arellano
Otra de las importantes obras de la cual es protagonista Quiñones es la de la creación de la sección infantil de Colo Colo en 1931, serie que creó junto a Juan Lorca. Profesor normalista, dirigente estudiantil y dueño de una vocación de servicio importante, el nacido en Constitución parecía el indicado para seguir con el legado de su gran amigo fallecido en 1927.
Era tres equipos, los cuales fueron formados por edad y estatura. La idea, era dejar vivo el legado de David y, por lo mismo, Juan Quiñones creó un juramento que todos los jugadores tenían que recitar: “Juráis en nombre de David Arellano defender físicamente, moralmente, intelectualmente y económicamente el prestigio de los colores albos”.

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El hermoso gesto de Quiñones por Colo Colo
Quiñones llevó el escudo albo con orgullo y gallardía. Incluso, en sus momentos más duros. Cuenta la historia, relatada por Carlos Ibacache en su libro “Añoranzas de medio siglo”, y que rescató el escritor Esteban Abarzúa, que una vez que estuvo enfermo en Valdivia, Quiñones se vistió con su antiguo uniforme de Colo Colo y pidió un fotógrafo para ser retratado en cama y dejar constancia de su amor al club en las buenas y en las malas.





