Si bien el acta fundacional de Colo Colo se firma el día 19 de abril de 1925, lo cierto es que la historia comienza un poco antes: el 4 de abril de ese año, en una sala cargada de tensión que, sin saberlo, cambió el rumbo del fútbol chileno para siempre. Es que, el club Magallanes debía decidir quién sería capitán del equipo, cuestión que terminó en una ruptura definitiva entre los “jóvenes y los viejos” de la Academia y que, finalmente, encendió la chispa que daría origen al club más importante de nuestro país.
El nombre que sonaba con fuerza entre los jugadores, para ser capitán, era el de David Arellano, líder natural y principal impulsor de una transformación profunda: entrenamientos más rigurosos, disciplina táctica y una visión moderna del juego, influenciada por lo que había visto en el Sudamericano de 1924 cuando observó los entrenamientos de las selecciones de Argentina y Uruguay. Pero la dirigencia tenía otros planes.
La reunión ya venía precedida de sospechas. Días antes, el 28 de marzo, no se había logrado consenso, por lo que se citó a una nueva instancia para el 4 de abril. Esta vez, la diferencia fue clave: Según la citación que se dio a conocer en el Diario La Nación, solo podrían votar los jugadores antiguos junto a los dirigentes. En la práctica, eso dejaba fuera a buena parte del grupo que apoyaba a Arellano. El resultado no sorprendió: Julio Frías fue designado capitán, un arquero que no era ni de cerca referente del equipo. Para muchos, fue una señal clara de que el proyecto de renovación no tenía cabida dentro del club.
Los reclamos aparecieron. Juan Quiñones, fiel escudero de Arellano y dueño de una labia importante a la hora de dar discursos, se levantó de su silla para debatir la decisión. Santiago Nieto, dirigente del equipo, le respondió tajante: “el directorio ya ha designado capitán del equipo y ustedes deben acatar esa designación. Si no la aceptan, la puerta es ancha. A nadie se le detiene por la fuerza en la institución”, revela el libro Quién es Chile de Esteban Abarzúa. “Ancha es la puerta. A nadie se le tiene por la fuerza en el club”, terminó Nieto. Fue la gota que rebalsó el vaso.

Citación a Asamblea en Magallanes, diario La Nación, 4 de abril de 1925.
“Vámonos Quiñones, que jueguen los viejos”: La frase que dio vida a Colo Colo en 1925
Cuando Quiñones quería seguir reclamando, desde el fondo se escucha: “Vámonos Quiñones, no se puede con estos viejos. Que jueguen los viejos, si pueden…” Esa fue la frase que cambió la historia del fútbol chileno. Muchos se la atribuyen a David Arellano, pero lo cierto es que hasta el día de hoy nadie sabe con certeza quién la dijo. Sólo se sabe que el grito vino desde atrás de la sala, lugar en que coincidentemente, estaba David Arellano.
De hecho, no hay literatura ni investigación que dé con el autor de dicho grito. Sebastián Salinas, en su libro “Por empuje y coraje”, sólo reproduce la frase. Misma técnica que ocupa Alberto Arellano en el libro “El deportista mártir”. Por lo tanto, si bien se le endosa la responsabilidad a Arellano por ser el líder del grupo y quien abogaba por cambios, lo cierto es que a 101 años de dicho día, todavía no hay claridad de quién lo dijo realmente.
La cuestión es que, tras esa escena, el grupo se levanta y se va. Además de David Arellano, Juan Quiñones, Clemente Acuña, Francisco Arellano, Rubén Sepúlveda y Rubén Arroyo abandonan la asamblea el 4 de abril. Junto a ellos, el utilero Alejandro Arellano. Salieron de la oficina y comenzaron a caminar sin rumbo por la calle Independencia. Cuando caminaban por la esquina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile con calle El Panteón, sienten que un grupo los sigue. De inmediato, temiendo alguna represalia, se agacharon para tomar piedras y defenderse pero, afortunadamente, no las tuvieron que utilizar. Es que, el grupo que los seguía eran otros jugadores que salieron tras ellos. Ahí, se les sumó Luis Contreras, Nicolás Arroyo, Guillermo Cáceres, Armando Stavelot. Ahora, todos juntos al Bar Quitapenas. Al otro día, reclutan a Absalón y Togo Bascuñán además de Humberto Moreno. Por otro lado, Miguel Olguín se comprometió a unirse el próximo año.

El bar Quitapenas, donde surge la idea de fundar Colo Colo.
La reunión en el Quitapenas que da vida a Colo Colo
A diferencia de lo que muchos piensan, Colo Colo no se funda en el Bar Quitapenas, sino que ahí nace la idea de hacerlo. De hecho, el acta se firma en el Estadio El Llano el día 19 de abril de 1925. Pero en el bar, en una reunión que no fue muy larga, debido a que Arellano y un par debían viajar a Talca al otro día, se sentaron las bases para lo que sería un nuevo equipo de fútbol para nuestro país.
Arellano asumía que, para que sus ideas fueran escuchadas, debía irse a un club más modesto. Sin embargo, terminada la junta, tienen la convicción de que en cualquier otro equipo tendrían las mismas trabas que en Magallanes. Se van con la idea de formar un nuevo club. Sin saberlo, plantaron la semilla para que nazca Colo Colo.
¿Por qué eran tan resistida la figura de David Arellano en Magallanes?
Para saber la razón del rechazo a las ideas de David Arellano en Magallanes, hay que remontarse un año antes. Según cuenta Esteban Abarzúa, autor del libro “Quién es Chile”, las ideas revolucionarias del hijo de Rosario nacen con la ida al Sudamericano de 1924. Ahí, comienza “a mirar los entrenamientos de argentinos y uruguayos, a conversar con ellos y con sus capitanes y se da cuenta de que preparan las jugadas y que jugaban más por bajo, combinando. El estilo de los chilenos en cambio, era todo pelotazo para arriba. Y también se da cuenta Arellano de que los argentinos y los uruguayos tienen mayor nivel de profesionalización. El fútbol invertía dinero para cuidarlos. En Chile, si te lesionabas jugando por la selección, tenías que pagarte tú mismo el médico. De esos detalles se da cuenta”. Arellano aprendió a jugar el fútbol de verdad.

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Junto con lo anterior, también criticaba cómo se desarrollaba la actividad en nuestro país. De acuerdo a lo que señala Sebastián Salinas en su libro “Por Empuje y Coraje”, a Arellano le preocupan varios aspectos y cree que los jugadores se deben al público, ya que estos pagan por verlos. “David no entiende la actitud de ciertos elementos que entran desordenados y despreocupados de su aspecto a la cancha. No comparte la falta de disciplina, celebraciones alborotadas y groseras de goles o victorias, la poca seriedad en los entrenamientos y la actitud de ciertos jugadores, que llegan a jugar ebrios en competencias oficiales”. Para Arellano, el fútbol debía ser profesional, pero para la dirigencia de Magallanes, eso era mucho pedir. Así, todo se comienza a mover para que Colo Colo termine naciendo tras el popular “Vámonos Quiñones”.





