La historia de Colo Colo es tan extensa, como maravillosa a la vez, con nombres particularmente relevantes tanto para club como para el fútbol chileno en general. Por un lado está David Arellano, quien, sin quererlo, cambió para siempre la historia del deporte en nuestro país, aunque no lo hizo solo. A su lado tuvo un grupo importante de futbolistas que eran profesores normalistas, como Juan Quiñones.
Su nombre también quedó grabado en la historia fundacional del club, ya que ese Quiñones es el mismo que se recuerda cada 4 de abril cuando se oye el grito “Vámonos Quiñones, que jueguen los viejos”. Hace unos años, el periodista Felipe Bianchi hizo una denuncia que caló en lo profundo al corazón de los colocolinos por el estado en que se encontraba su tumba en Constitución.
En el más completo de los abandonos, e incluso con su placa rota, el asunto cambió tras un acuerdo entre la Municipalidad de dicha comuna, Blanco y Negro junto al Club Social, quienes realizaron un mausoleo para que los restos del fundador del Cacique pudieran descansar en el cementerio de Constitución.
Pero este 2026 se marcará un nuevo hito que traerá justicia. Luego de meses de trámites, los restos del amigo de David Arellano, y que lo secundó en todas sus andanzas como la fundación del Eterno Campeón, serán trasladados al Mausoleo de los Viejos Cracks en el Cementerio General, en una emotiva instancia donde los hinchas también pueden acompañar.

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Los restos de Juan Quiñones llegarán al Cementerio General
A través de las redes sociales del Club Social y Deportivo Colo Colo se dio a conocer que el próximo 27 de abril, a las 16:00 hrs, se recibirán los restos de Juan Quiñones, fundador del Cacique, para ser trasladados al Mausoleo del club en el Cementerio General de Santiago. La invitación la hizo el presidente del CSD, Edmundo Valladares.

Así estaba la tumba de Juan Quiñones en Constitución. Foto: Colo Colo.
“Invitamos a todos los colocolinos y colocolinas a acompañar la llegada de los restos de don Juan Quiñones, este lunes 27 de abril a las 4 de la tarde, abriremos la puerta del Mausoleo de los Viejos Cracks del Club Social y Deportivo Colo Colo para que uno de nuestros fundadores se pueda reencontrar con muchos de los rebeldes que hicieron realidad el sueño del club, y con muchos ídolos de la institución”, expresó el mandamás del CSD.
La importancia de Juan Quiñones en la historia fundacional de Colo Colo
Según cuenta la historia, el primer gran acto de Juan Quiñones fue acompañar y secundar a David Arellano el 4 de abril de 1925, cuando salieron en dirección al Bar Quitapenas para fundar Colo Colo. Pero hay más, porque él fue el encargado de escoger el uniforme del club. Blanco, en representación de la pureza; negro en los shorts como símbolo de seriedad, e incluso los zapatos tenían que ser de ese mismo color, pero con una línea roja, según lo establecido por su amigo.
Pero la historia dio un giro. Quiñones no viajó a la Gira Internacional del Cacique en Europa y se quedó en Chile por una lesión. Según relató Esteban Abarzúa en el libro “Quién es Chile”, el fundador fue hospitalizado por un desafortunado accidente al tratar de tomar locomoción para devolverse a su casa tras la salida del estadio.

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Lo peor vino después. El diagnóstico lo hizo perderse la gira que iniciaba en enero de 1927, e incluso nunca más volviería a jugar. En esos meses, el Cacique zarpaba de Valparaíso y era, probablemente, la última vez que Quiñones y Arellano se volvieran a reunir. Conocido es por todos que en esa gira, David Arellano fallecería en España en la disputa de un partido amistoso con Valladolid.
Tras su muerte, el también profesor normalista es protagonista de la creación de la sección infantil de Colo Colo en 1931 junto a Juan Lorca. Eran tres equipos, formados por edad y estatura, donde la idea era dejar vivo el legado de David y fue por medio de un juramento que todos los jugadores debían recitar: “Juráis en nombre de David Arellano defender físicamente, moralmente, intelectualmente y económicamente el prestigio de los colores albos”. Quiñones llevó el escudo albo con orgullo y gallardía. Incluso, en sus momentos más duros.




