Vicente Pizarro se ha transformado en una de las principales figuras del segundo semestre en Colo Colo. Pese a no sumar una gran cantidad de minutos durante la primera parte del año, tras la lesión de Cesar Fuentes, se ganó un espacio en el equipo y hoy es una pieza inamovible para Gustavo Quinteros

Pizarro lleva la camiseta del Cacique en la piel, llegó muy niño al Monumental, siguiendo los pasos de su padre, Jaime Pizarro, campeón de la Copa Libertadores con el elenco popular. Sin embargo, El Vicho, nunca ha descansado en su apellido y siempre ha demostrado en cancha que quiere construir su propia historia. 

Pese al gran momento que vive el volante, está muy enfocado en sus próximos desafíos, donde espera cumplir el sueño de ser campeón con el club que lo formó. Si bien, los albos no verán acción hasta el próximo 2 de octubre, cuando enfrenten a Universidad Católica en el Monumental, descansar no está en la cabeza del futbolista, quien tuvo un duro entrenamiento en plenas fiestas patrias. 

Así quedó reflejado en las historias que compartió su preparador físico personal, Franco Barraza, donde se vio a Vicente Pizarro realizando trabajos de velocidad en subida y ejercicios de salto, alcanzando 1,05 metros de altura, generando la admiración de su coach. 

 

No es primera vez que el joven volante albo llama la atención por su profesionalismo. Hace algunos días, Maximiliano Falcón destacó como el volante nunca bajó los brazos pese a muchas veces no ser considerado en el equipo. 

“Me alegra Vicente Pizarro. Cuando llegué me iba con Gabi Costa a entrenar y él iba con nosotros, no tenía auto ni licencia, le decíamos que debía seguir entrenando. Estuvo muchos partidos yendo a concentrar y quedaba afuera, pero se quedaba tranquilo, fue profesional. Me alegro, es un buen jugador y es muy humilde, escuchó siempre lo que le decíamos y le sirvió. Me pone muy contento”, destacó Peluca. 

 

Pizarro volverá este martes a los entrenamientos, focalizado en su gran objetivo de la temporada, ser campeón con Colo Colo.