Miguel Ramírez es un nombre que siempre aparece en la órbita de Colo Colo cuando hay que buscar un entrenador. De buenas campañas en San Luis y Santiago Wanderers, Cheíto ahora está a la espera de tomar un próximo desafío en el fútbol chileno para seguir alimentando su carrera de entrenador.

En conversación con Semillero Albo, el campeón de la Copa Libertadores 1991, entregó su visión como estratega, donde dejó en claro que para él las oportunidades a los más jóvenes es una de las claves del éxito.

“Lo veo de afuera y en muchos equipos pasa mucho que no juegan por la necesidad de un triunfo, es ahí donde está el carácter de los técnicos de atreverse de darles la posibilidad a los juveniles. Estas posibilidades se dan paulatinamente, hay que quemar etapas y cuando van mejorando se les da mayor minutaje. Es difícil, no todos tienen esa capacidad de jugarse la opción, darles minutos”, afirmó.

En esa misma línea agregó que “en cinco años que he dirigido le he dado mucho énfasis a la proyección de juveniles porque conmigo fueron así, debuté a los 18 años en Primera División. Jugué minutos y me gané la camiseta de titular, no la volví a soltar. Si fueron así conmigo, tengo la responsabilidad de ser igual como entrenador. En muchos casos han respondido y han tenido un crecimiento importante”.

Sobre alguna posibilidad de verlo con el buzo de Colo Colo en el futuro, Ramírez dejó en claro que es algo que el tiempo dictará: “Es una alegría por supuesto, el reconocimiento de la gente. Si me toca dirigir Colo Colo algún día sólo el tiempo lo dirá”.

Para finalizar dejó en claro su meta como entrenador. “Con Marcelo Oyarzún llevamos cinco años trabajando, nuestra primera estación la tuvimos muy clara que fue San Luis y la última estación que queremos es Europa. Las estaciones intermedias no sé cuales podrán ser, no lo tenemos claro, pero tengo claro mis objetivos y quiero llegar a Europa, para eso tengo que ganar, necesito triunfos, vueltas olímpicas y seguir creciendo. Hay mucho tiempo todavía”, concluyó.

Miguel Ramírez dirigió en San Luis desde el 2015 a 2018, año en que tomó el desafío de dirigir a Wanderers. Con los caturros logró ascender a Primera en el 2019 y al terminar la temporada 2020 decidió renunciar a la institución, al afirmar que sus objetivos no iban de la mano con los de la dirigencia.