La sangre llegó al río hace rato en Colo Colo. Tras haber tenido unas dilatadas negociaciones por el reajuste salarial, más la nueva división al interior de la dirigencia que terminó con el fin del título de vicepresidente ejecutivo de Harold Mayne-Nicholls, ahora se suma un quiebre en el plantel.

Esto porque Blanco y Negro deberá pagar cerca de 550 millones de pesos que se tendrán que dividir entre Esteban Paredes, Juan Manuel Insaurralde, Carlos Carmona, Pablo Mouche, Nicolás Blandi y Matías Zaldivia. La razón, es porque no estaban al día sus pagos por concepto de derechos de imagen y arriendo de pase.

 

Es dinero que la concesionaria nunca debió dejar de pagarles, porque la Ley de Protección del Empleo sólo se puede aplicar con quienes tengan contrato laboral. No hacerlo habría significado un litigio con la FIFA donde el Cacique tenía todas las de perder.

Según pudo averiguar DaleAlbo, esto generó ruido en el resto del plantel, quienes vieron este pago como un “bono” de parte de Aníbal Mosa para abuenarse con los pesos pesados del equipo.

Esteban Paredes, siempre apoyado por Carlos Carmona, propuso que estos dineros se repartieran entre todos, pero el resto de los involucrados no estuvieron de acuerdo. A partir de allí se abrieron viejas heridas que vienen desde los días de conversaciones con la dirigencia por el reajuste salarial.

Había varios integrantes del equipo que no estaban de acuerdo por cómo los referentes llevaron las negociaciones y querían aceptar la propuesta de ByN de devolver un 83% del sueldo descontado. Sin embargo, quisieron dar una señal de unión manteniéndose firmes con sus líderes hasta el final y posteriormente terminaron cobrando de sus seguros de cesantía.

 

 

Este tema fue sacado en el áspero diálogo entre las dos partes, lideradas por Julio Barroso y Pablo Mouche. Los excluidos sienten que los beneficiados de este dinero buscaron salvarse solos, por lo que la discusión fue subiendo de temperatura y no pasó a mayores por la intervención de sus compañeros.

Además, no están dispuestos a aceptar como compensación los partidos amistosos que ofreció Blanco y Negro. Sienten que es una retribución escasa, sobre todo porque no hay fecha para que vuelva el público al estadio, por lo que la recaudación sería inexistente, más considerando los gastos operacionales que significan usar el Monumental.