Un nuevo terremoto sacude a Colo Colo a pocas horas de su crucial partido ante Unión Española, ya que Marcelo Espina presentó su renuncia a Blanco y Negro como gerente deportivo del club mediante una carta, tras poco más de dos años en su cargo.

El Calamar deja su puesto abatido por la críticas que deja el rotundo fracaso que ha sido su gestión, desde el momento que apostó por sostener a Mario Salas y conformar la base del plantel que hoy está protagonizando la peor campaña de toda su historia, con la posibilidad cierta de descender a Primera B. 

Fue anunciado en su puesto durante la presidencia de Gabriel Ruiz-Tagle a mediados del 2018, donde pretendía insertar su proyecto emblema denominado "60/40", en el que quería que el equipo estuviera conformado en su mayoría por jugadores formados en casa de cara al centenario del club. Sin embargo, los jóvenes siguen sin tener mucho espacio.

Para eso apostó por dos conocidos suyos: Ariel Paolorossi como jefe de cadetes y Ariel Palena como preparador físico, quien tuvo que asumir funciones en el primer equipo tras el despido del Comandante, y hoy es apuntado en la interna por el deplorable estado físico de los futbolistas que han sufrido con las lesiones durante este año.

Además, creó una oficina técnica que tenía como objetivo monitorear a más de 200 jugadores que pudieran reforzar a Colo Colo, conformada por Hugo González, ingeniero en administración de empresas, Matías Cerda, analista táctico y Enrique Troncoso, preparador físico. De ellos, sólo este último se mantiene en sus funciones.

Esta oficina fue otra expresión del fracaso de su gestión, ya que jamás pudo aportar nombres en el momento que el equipo más necesitaba refuerzos para salir de sus crisis futbolística y Espina tampoco propuso posibilidades. Maximiliano Falcón fue recomendación de Gustavo Quinteros, Pablo Solari por su ayudante, Walter Lemma e Ignacio Jara fue negociado por Harold Mayne-Nicholls.

 

 

Un saldo muy negativo si también se analiza el pésimo balance en los refuerzos que trajo al equipo y sus escasas apariciones para explicar el mal momento que tiene al Cacique peleando el descenso. En su hora más crítica, el Calamar decidió dar un paso al costado a muy pocas de otra final.